Hace muy poco, el Congreso español aprobó una ley con la que se prohibirá la utilización de las bombillas incandescentes de aquí a tres años, con la idea de que todas estas bombillas, auténticas devoradoras de electricidad, ya que derrochan el 90% de la energía que consumen, sean sustituidas por bombillas de bajo consumo y tubos fluorescentes, que tienen una eficiencia mucho mejor y que, aunque son más caras, debido a que duran mucho más y a que consumen mucho menos para lograr la misma iluminación, a la larga, salen mucho más rentables. Sin embargo, hay más cosas que se pueden hacer con la iluminación. Sigue leyendo para conocerlas.
España no es el primer país que toma una medida similar. Por ejemplo, Nueva Zelanda ya tiene previsto prohibir las lámparas incandescentes y Australia ya ha tenido una iniciativa similar. Angela Merkel quiere ha pedido un reglamento a la UE para eliminar las bombillas incandescentes de toda la Unión. La cantidad de energía que se ahorraría y de emisiones de CO2 que no se llegarían a emitir es muy importante. Según Greenpeace, que propone cambiar las bombillas incandescentes por lámparas fluorescentes compactas, también llamadas de bajo consumo, con cada bombilla sustituida, se dejan de emitir 20 Kg de CO2 al año, lo que, aplicado a toda la Unión Europea, supondría el cierre de 25 centrales eléctricas contaminantes. Tan sólo en España se calcula que hay 350 millones de bombillas, y en toda la UE se dejaría de emitir al año 20 millones de toneladas de CO2 si todas fueran de bajo consumo.
Por la información que yo he visto, no se dice nada de eliminar también las lámparas halógenas, que utilizan la misma tecnología que las incandescentes, pero la cubierta es de cuarzo en vez de ser de vidrio, para poder aguantar aún más temperatura, con lo que son capaces de tener una potencia mayor y dar mucha más luz, eso sí, despilfarrando el 90 % de la energía que consumen. Son esas bombillas que se utilizan sobre todo para decoración y que te colocas debajo y notas el gran calor que desprenden. Estas lámparas halógenas si que son un gran problema para el medio ambiente.
Pero es que todavía hay más. Hace tan sólo un par de años que una nueva tecnología ha entrado en la familia de las lámparas de iluminación. Estoy hablando de la Iluminación de Estado Dólido, que utiliza diodos LED, las típicas lucecitas que llevan todos los aparatos electrónicos, pero adaptados para dar la cantidad de luz que da una bombilla, y en una gama de colores adecuada a la iluminación, desde el amarillento al azulado, pasando por el blanco puro. La ventaja de este tipo de lámparas es que tienen una eficiencia muchísimo mayor que la de los demás tipos de lámparas, ya que no se calientan en absoluto, con lo que se ahorraría aún mucha más energía y se emitiría mucho menos CO2, y tienen una vida mucho más larga, además de ésta no se ve afectada por las veces que se enciende y se apaga. Eso sí, su precio, hoy por hoy, es muchísimo mayor que los demás tipos de bombillas.
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